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Nuestras plantas y principios activos

El Desmodium es una planta originaria de África occidental donde sus hojas se utilizaban para purificar el organismo. De hecho, el desmodium tiene una acción protectora del hígado, un órgano muy importante cuya función es purificar el organismo de las sustancias inútiles o de los residuos producidos por el metabolismo. Los beneficios antioxidantes de esta planta protegen también el hígado del impacto negativo que pueden tener determinados medicamentos, el alcohol o el estrés y permiten reducir la inflamación del hígado.

Tradicionalmente utilizado para los trastornos digestivos y para estimular los efectos diuréticos, las raíces de Diente de león tienen una gran cantidad de beneficios. El diente de león refuerza la acción del hígado y alivia las sensaciones de pesadez y gases en el vientre. Estimula la función de desintoxicación del organismo. Gracias a su función diurética, el diente de león activa la eliminación de toxinas por los riñones y mejora la depuración de la sangre. Junto con el hígado, es el órgano principal de evacuación de los residuos del organismo.

Las hojas de Alcachofera, tradicionalmente utilizadas para los trastornos digestivos, permiten desintoxicar el cuerpo y proteger el hígado. Es un órgano muy importante que actúa en numerosas funciones biológicas y que se ve sobrecargado por nuestro ritmo de vida actual. Los beneficios antioxidantes de la alcachofera protegen también el hígado del impacto negativo que pueden tener determinados medicamentos, el alcohol o el estrés y estimulan la regeneración de las células. Además, la alcachofera mejora la digestión en caso de excesos alimentarios.

Tradicionalmente utilizada para reducir la ansiedad y los trastornos digestivos, las raíces de la Angélica poseen numerosos beneficios. La ansiedad, puntual o crónica, pone el cuerpo en un estado de alerta permanente. Por su parte, el sueño trae consigo un estado de relajación y ralentización del organismo, al contrario que el estado de hipervigilancia asociado a la ansiedad. Las raíces de angélica permiten reducir la ansiedad, proporcionando así una mayor calidad del sueño y favoreciendo la calma y la distensión.

La Melisa es una planta que se cultiva en toda Europa, donde sus hojas se utilizan tradicionalmente como calmante para contribuir a mejorar el sueño y para tratar los trastornos digestivos. Su efecto calmante es igualmente útil para la gestión del estrés, el cual puede afectar negativamente a la calidad del sueño. Al luchar contra el estrés y la ansiedad, contribuye a proporcionar la relajación necesaria para un sueño de calidad. Así pues, se recomienda para tratar los trastornos del sueño, como el insomnio.

La Equinácea es una planta originaria de América del Norte, cuyas raíces poseen numerosos beneficios. La equinácea posee una acción protectora cuando las defensas inmunitarias no son óptimas. Factores externos como el estrés, una carencia o incluso la falta de sueño pueden debilitar nuestro sistema inmunitario. La equinácea presenta además efectos antibacterianos y antivirales, lo cual refuerza el interés de usarlos para prevenir y apoyar el tratamiento de determinadas enfermedades infecciosas.

La Pasiflora es una planta originaria del sur de Estados Unidos y de México. Posee un efecto calmante en nuestro sistema nervioso, lo que permite reducir el estado de sobreexcitación asociado a menudo a los problemas de sueño, ayuda a conciliar el sueño y mejora la calidad del sueño y su duración.

El Harpagofito es una planta originaria de Africa del Sur, cuyas raíces poseen numerosos beneficios. Tradicionalmente se utiliza para tratar dolores articulares, pero también problemas digestivos menores. Los efectos analgésicos y antiinflamatorios del harpagofito permiten tratar trastornos articulares dolorosos, como la artrosis. Al calmar el dolor y la inflamación, el harpagofito permite conservar una buena movilidad.

La Ashwagandha es una planta originaria de la India, cuyas raíces y hojas poseen numerosos beneficios. Esta planta se utiliza en la médicina ayurvédica para reforzar las capacidades físicas y mentales, así como para mejorar el sueño. Está considerada como una de las plantas adaptógenas más potentes, es decir, que aumenta la capacidad del organismo para resistir los efectos nefastos de diversos factores medioambientales. Así pues, es una ayuda valiosa para luchar contra los efectos de nuestro ritmo de vida actual en el organismo.

La Maca es una planta originaria de América del Sur; está considerada como un superalimento y se utiliza como planta medicinal. A menudo llamada el «ginseng peruano», la maca es conocida por sus propiedades estimulantes. Forma parte de las plantas adaptógenas, que aumentan la resistencia del organismo al estrés. Ayuda a reforzar la resistencia física, mejorar el rendimiento y optimizar la recuperación, lo que la convierte en la aliada de los deportistas. Al ser energizante, aumenta la vitalidad y favorece el aprendizaje y la memoria.

La Rodiola es una planta originaria de las regiones montañosas y frías del Ártico y Siberia. Sus raíces se utilizan para calmar los síntomas del estrés. Se trata de una planta adaptógena, es decir que aumenta la capacidad del organismo para resistir los efectos nefastos de diversos factores medioambientales. La rodiola presenta también una acción antifatiga y estimulante y aumenta las capacidades físicas y mentales. Además, mejora el equilibrio emocional al aumentar los niveles de ciertos neurotransmisores (serotonina, dopamina).

La Schisandra es una planta originaria de China, cuyas bayas poseen numerosos beneficios. Forma parte de las plantas adaptógenas, que aumentan la resistencia del organismo al estrés y le ayudan a recuperar el equilibrio. Al regular el organismo frente a los efectos del estrés, permite reducir su impacto. Estimula también el sistema nervioso y mejora el rendimiento físico y mental, aumenta la resistencia, la memoria y la concentración. Además, es especialmente interesante en caso de fatiga crónica, agotamiento o incluso para los deportistas.

El Ginseng es una planta originaria de Asia, cuyas raíces poseen numerosos beneficios. El ginseng forma parte de las plantas denominadas adaptógenas que aumentan la resistencia del organismo al estrés y le ayudan a recuperar el equilibrio. Su efecto tonificante permite mejorar las capacidades físicas y la recuperación, así como las funciones cognitivas. Al estimular la actividad cerebral, aumenta la concentración y la memorización. Energizante, supuestamente afrodisiaco, el ginseng parece estimular también el sistema inmunitario.

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